CONCLUSIONES

La contaminación ambiental está llegando a tales extremos en el mundo que el ser humano parece estar empeñado en destruir el ambiente donde vive, en una actitud suicida.

Los Estados deben preocuparse del problema de la contaminación, dando leyes severas, controlando su cumplimiento y sancionando a los transgresores. El problema ambiental es un problema que afecta al bien común y a la calidad de la vida y -en consecuencia- no puede quedar al libre albedrío de las personas. El bien común es una responsabilidad de los gobiernos como garantes del bienestar de todos los ciudadanos.


Una alta responsabilidad incumbe a los gobiernos municipales, responsables directos de la disposición de la basura, las aguas, del control del parque automóvil, de las áreas verdes, de los ruidos molestos, del ornato y de las emisiones contaminantes en su jurisdicción.
Pero también los ciudadanos deben tomar más conciencia del problema, exigir respeto por el medio ambiente y no contribuir a su deterioro. El aporte de los ciudadanos, individualmente, puede ser muy grande en algunos aspectos:
  • No arrojar la basura y los desechos en las calles ni en cualquier lugar.
  • Evitar los ruidos molestos, tanto a nivel de barrio (escapes abiertos, bocinas, música fuerte) como a nivel doméstico.
  • Sembrar árboles y colaborar en el mantenimiento de las áreas verdes.
  • No utilizar productos que contienen contaminantes, como CFC (desodorantes en aerosol). gasolina con plomo, etc.
  • Si utilizan vehículos automotores, regular periódicamente la combustión del motor para evitar la producción de gases tóxicos.
Se deben usar alternativas menos contaminantes como abonos orgánicos en lugar de los sintéticos, transformar los desechos urbanos orgánicos en abonos y controlar biológicamente las plagas. se debe prohibir el uso indiscriminado de insecticidas, herbicidas y otras sustancias tóxicas, debiéndose alertar obligatoriamente al usuario sobre los efectos contaminantes y letales de las mismas.